¿DE QUÉ VA TODO ESTO?

Tras años mandando batallas a mis familiares y/o amigos, tras miles de intentos por mi parte de tener un sitio donde compartir mi humor corrosivo y ácido sin obtener frutos, tras rogar, pedir por las buenas, pedir por las malas, llorar y hacer todo lo que se me ha ocurrido... por fin he conseguido tener un blog! Preparaos...

ROBAR

Sé, a estas alturas de mi vida, que este título puede sonar un poco extraño. Una madre de familia, con mis años, y robando?!? Seguro que algún malintencionado, incluso, entrará a leer esto pensando que como soy tan... espontánea, voy a confesar que soy cleptómana... pues NO! Nada más lejos de mi realidad!
Es que es como me siento últimamente a la hora de comer.
Esto, ya, ni castaño oscuro, ni amarillo platánico, ni color sandía... esto ya es la leche!
He hecho una breve pero no por ello menos intensa interrupción en mi dieta, drástica, exigente, y cetónica hasta la médula.
Y pensar que me sentía culpable hace una semana por inflarme a pasitas... Ay!
Me he descubierto, hace ni diez minutos, yendo de puntillas a la cocina, tirando del picaporte hacia arriba para que la puerta no suene al abrirla, porque la muy ZZXXZZ suena, y con el iphone en mano, para iluminar el armario mientras lo abría con un cuidado tan exagerado para no hacer ruido, que me he sentido como en las películas de ladrones que se descuelgan del techo sobre una jaula toda llena de rayos rojos, mirando con cara de temor hacia mi habitación y rezando para que Luis llevase puestos los cascos y no me oyese respirar...
Luego ha venido buscar las tijeras, porque coger el tubo de galletas maría no ha hecho ruido, pero abrirlo, al ser plástico, suena...
Y me he venido al salón, como Gollum con su tesoro, a tomarme unas galletas con el nesqick que se han dejado los niños (esto es peor si lo escribo), porque si abro la nevera, el instinto arácnido de mi marido le atrae a la puerta seguro, y ahí ya sí que no lo cuento...
Si eso no se merece el título otorgado, decidme pues otro...
Hoy Luis, mientras paseábamos, le ha dicho a todos mis amigos que no me den chocolate! Como ya no había forma de convencerles, he esperado, pacientemente, a que los niños pidiesen un trocito para merendar y... "Luisete, me das un trocito de tu chocolate?" le he pedido entre susurros... "PAPA! MAMÁ ME ESTÁ PIDIENDO CHOCOLATE! Mami, me ha dicho papá que no puedo darte de estas cuatro estupendas onzas de chocolate porque no puedes comerlo... a que no puede, papá?!?"
Me he quedado sin recursos...

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